Colores vivos que se apropian de nuestras calles

empresas última milla

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Vivo en una comuna en cuarentena, a media cuadra de una calle de comercio, restaurantes y oficinas. Normalmente se trata de un lugar ajetreado, con alta congestión de vehículos y población flotante que durante el día viene por trabajo y por la noche en busca de diversión, especialmente durante la semana.

Hoy día el barrio se encuentra vacío y las calles abandonadas. Los frontis de los cafés y bares, donde uno solía encontrar mesas llenas de compañeros de trabajo, familias o amigos, hoy están sucias y desiertas. Lo anterior, sumado a que nos encontramos en la mitad del otoño, hace que los tonos opacos y deslavados se hagan más evidentes. Ciudad anodina.

En este contexto hay algunas marcas que se han apropiado (¿inconscientemente?) y definitivamente del asfalto, y que por medio de sus colores vivos y llamativos se lucen, más que nunca, en el actual paisaje marcario grisáceo y deprimido.

Se trata de las marcas de aplicaciones de reparto y que en los último 4 años se han integrado a nuestra cotidianeidad con gran notoriedad. Estos servicios también conocidos como de “última milla”, se han visibilizado gracias a unas cajas desproporcionadas y fluorescentes que recorren los caminos sobre motos y bicicletas, cumpliendo un rol transcendental para la conexión entre consumidores y productos, y facilitando el confinamiento de las familias.

De igual manera se han convertido en un respiro para las pymes y para la, ya crítica, industria de la restauración, que hubiesen invertido en eCommerce, permitiéndoles continuar con sus operaciones gracias a las ventas online. Esto ha implicado un crecimiento de aproximadamente del 30% durante marzo, según informó Rappi a medios de comunicación.

Los colores de estas empresas: verde, rojo y naranjo no han sido escogidos al azar. Responden a la un lenguaje simple y flexible, característico de las marcas de origen digital, pero más importante, dan cuenta de la necesidad de resaltar en ambientes acelerados, en la que conviven en medio de vehículos apurados/agresivos, posibilitando que los conductores puedan identificar su presencia y así transformarse en una de las principales medidas de seguridad para el repartidor. Realidad que hoy se encuentra en pausa.

De igual manera, les permiten ser visibles en un entorno, que, en estado normal, se encuentra saturado, compitiendo con miles de mensajes “activos” y donde infinitas otras marcas luchan permanentemente por atraer la atención de los consumidores. Debemos reconocer también que se convirtió en un mercado competitivo y que en Chile ya cuenta con caídos destacados, como la española Glovo en 2019.

Hoy día, con el continuo aumento de enfermos a causa de la pandemia, estas marcas seguirán siendo protagonistas de nuestros barrios, durante los próximos meses. Los colores vivos continuarán recordándonos que el país continúa activo, y ahora más que nunca serán ellas las dueñas de nuestras calles.